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El aporte de las camicletas en la actividad física de los más chicos

La bicicleta de madera sin pedales de FANGA favorece el desarrollo motriz y el movimiento libre de los niños desde el año y medio hasta los 5. La opinión de Ricardo Echeverría, profesor de Educación física con 48 años de trabajo en la Goethe Schule, sobre la importancia del deporte en la niñez



Las camicletas que desarrolla FANGA permiten a los chicos desarrollar su motricidad y, sobre todo, la capacidad de equilibrio necesaria para poder pasar a una bici tradicional sin rueditas. Además de generar momentos de juego compartido -muchas veces al aire libre-, las camicletas fomentan que la actividad física se convierta en una acción diaria. Según el profesor de Educación física de Goethe Schule, Ricardo Echeverría -quien cuenta con 48 años de experiencia en la institución y tuvo a su cargo la coordinación general del deporte de la escuela los últimos 15 años-, “la actividad física tiene un rol central en los niños, ya que por su esencia son seres biopsicosociales. Tanto su desarrollo físico como su psiquis y entorno social son un hábito importante y saludable durante la niñez y la vida misma”. Es por ello que resulta fundamental darle pelea al sedentarismo que se ha instalado en muchas familias con motivo de la pandemia. “En estos meses hemos notado una gran involución en las capacidades motrices de los niños y de los adolescentes”, remarca el profesor; y añade que también se observan “efectos adversos en las necesidades de socializar porque faltó actividad física y contacto con sus pares”.

En este marco, las bicicletas de aprendizaje de FANGA pueden resultar una buena herramienta para incentivar a los chicos a moverse, compartir el juego con otros niños y disfrutar del aire libre. En tiempos de pandemia, la tecnología cubrió espacios que antes ocupaba el juego fuera de casa: “El abuso de la tecnología se acentúo también con la necesidad de realizar las clases desde la virtualidad, que en conjunto con el entretenimiento, han generado una mayor dependencia de los dispositivos digitales”, considera Echeverría. Y explica: “El contacto de los niños con el entorno natural es imprescindible. Si nos remontamos a otras épocas, trepar a los árboles, correr en juegos de persecución, jugar a la pelota, andar en bicicleta eran los motivadores propios de cada uno de nosotros en los tiempos de ocio. Hoy hemos detectado mayor cantidad de obesidad u otras enfermedades como la diabetes en niños, que son un signo claro de qué estamos fallando en la actividad física de nuestros hijos”.

Los juegos (ya sean integradores, motores, estáticos, imitadores, libres o autodirigidos, individuales o grupales) son el mayor generador de movimiento en el niño. “En el caso de las camicletas hay beneficios extra tales como el desarrollo del equilibrio, de la motricidad fina, de la coordinación de los movimientos, la fuerza de piernas y brazos, de la postura de la columna para prepararse para pedalear y de la seguridad para subirse a futuro a una bicicleta a pedal”, explica el profesor.


*Conocé más sobre FANGA en

https://www.instagram.com/fanga.aprender.andando/



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